
La escritura es mucho más que símbolos sobre un papel, es melodía, emociones y sentidos. Para hablar de esto, analizaremos unas líneas del libro Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano.
El golpe fue en dos tiempos. Pum, Pum. Juan lo recuerda así: estaba colocando los platos de alcachofas en la mesa del comedor cuando de repente lo escuchó, claramente en dos tiempos: pum, pum. Corrió al baño y con la mano en el pomo de la puerta llamó, todavía cauteloso.
¿Marta?
Yo no contesté y Juan abrió.
Me encontró tendida en el suelo, entre el váter y el arenero del gato. Quizás contra el arenero, el primer golpe: pum. Y después contra el suelo, el segundo golpe: pum. Elucubraciones que haríamos después.
El comienzo del libro destaca por su sonoridad, tiene un ritmo particular, que combina frases cortas y más largas:
El golpe fue en dos tiempos.
Pum, Pum.
Juan lo recuerda así: estaba colocando los platos de alcachofas en la mesa del comedor cuando de repente lo escuchó, claramente en dos tiempos: pum, pum.
¿Por qué funciona? Porque hay música entre las líneas, cambio, movimiento. Esto ayuda a que la lectura no se vuelva monótona. Además, las frases cortas dan una sensación de inmediatez, de velocidad. Estas suelen usarse para acelerar el ritmo de lectura, para jugar con la sonoridad o para acompañar las acciones más rápidas o intensas de los personajes: correr, asustarse.
En el texto que acabamos de leer, incluso, la autora opta por no usar la raya de diálogo, lo cual data de aún más velocidad a la lectura. Sentimos que algo grave está a punto de suceder. Juan se acerca cauteloso a váter y llama:
¿Marta?
Otro punto para destacar sobre la sonoridad del pum, pum que da vueltas y vueltas entre las líneas.
El pum, pum, ese el sonido al caer, hace que escuchemos lo que sucede en la escena. Es decir, no solo estamos viendo a Marta caer al suelo, estamos escuchando su golpe contra los objetos que estaban en el váter mientras ella caía. La autora alarga el movimiento en dos tiempos: pum, pum. Marta no solo se desplomó. Antes de llegar al suelo se describen dos acciones: un golpe, después el otro y luego sí, el suelo.
Todo esto lo consigue con el uso de la onomatopeya pum, pum, que imita el sonido real de las cosas. También, encontramos la repetición. El sonido se repite una y otra vez hasta resonar en la lectura e impregnar al lector con el ruido de los golpes.
El uso de las técnicas narrativas transforma los textos en su mejor versión. El libro de Marta Jiménez es un buen ejemplo de ello.
¡Cuántas cosas hay detrás de un libro!
Jesica Paola
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