Querida familia: cómo escribir una carta de Navidad con herramientas de la narrativa

Manos escribiendo una carta de Navidad con pluma, sobre y papel

Una carta de Navidad se escribe con las herramientas de un relato. Un recuerdo, un gesto, una frase que alguien dijo en la mesa o el momento en que viste por primera vez a tu bebé pueden convertirse en un texto que tu familia guardará junto a sus mejores recuerdos. En esta entrada te propongo un camino creativo para escribirla: a quién, desde dónde y qué contar, y cómo usar la estructura, el punto de vista, la escena y el ritmo para que la carta diga lo que una felicitación no alcanza a decir. Y si prefieres escribirla en compañía, el 15 de diciembre te espero en el taller «Querida familia: escribir cartas de Navidad», en la librería L’Occasion Rêvée de Gràcia.

Escribir una carta de Navidad y no una felicitación

Esta podría ser una típica carta de Navidad:

Querida familia: deseo que tengan una Navidad llena de amor y un año nuevo con mucha salud. Un abrazo enorme a todos.

Ahora, con una dosis de creatividad y narrativa:

Queridos hermanos: ¿recuerdan el domingo en que mamá nos invitó a cenar en nuestra casa de infancia? Llevábamos años sin vernos, con la pandemia y los kilómetros de distancia entre nosotros. Era diciembre. Recuerdo la llamada, su voz renacida y su insistencia en reunirnos. Quería vernos, dijo. Pero yo presentía que había algo más detrás de su llamada, que aquella Navidad nos cambiaría a todos.

Así pasamos de un saludo de Navidad a una carta que cuenta y transmite emoción. Tiene personajes, un lugar, un tiempo y una voz que el lector escuchará; y sabrá que cada línea fue pensada y escrita para él.

Con cartas también puedes acercarte a tus hijos, mientras retratas su infancia.

Si no sabes por dónde empezar tu carta de Navidad, escoge una persona, un lugar, un momento

Elige a una sola persona, aunque la carta vaya a leerla toda la familia. Escribir para todo un grupo diluye la voz.

Elige un lugar. El lugar trae consigo los objetos, los olores y las horas, y sitúa al lector en un espacio definido y concreto.

Elige un momento: una época del año, un día de la semana, una hora. Un almuerzo, una llamada, una fotografía que apareció en un cajón.

Con esto ya tienes el material de partida. Escribe la primera versión desde el recuerdo y las sensaciones, sin corregir. El siguiente paso será revisar y pulir, eliminar lo que sobre.

La estructura de la carta en tres movimientos: apertura, narración y cierre

Una carta también tiene trama. En vez de la fórmula de cortesía, puedes abrir con el lugar desde el que escribes y sembrar en quien lee preguntas que lo empujen a seguir. Así entrará contigo en la escena: Te escribo desde el mar. Sí, desde el mar. Estoy en un barco a punto de llegar a Grecia. ¿Ahora entiendes? No he podido evitar escribirte; ya lo ves, no he podido. Sé lo que te prometí, pero ¿qué habrías hecho tú? El cielo está igual que aquel día, ¿lo recuerdas? Fuiste tú…

En el centro va el recuerdo, contado como una escena: con un principio, algo que ocurre y un final.

Cierra con una frase que, después de cerrar el sobre, siga acompañando a quien la lee.

Punto de vista y voz: quién habla y desde dónde

Escribes desde hoy, mirando atrás (aquel día, hace veinte años). Ese doble tiempo, el del recuerdo y el de la escritura, es la riqueza de la carta: puedes contar lo que viste o viviste entonces y lo que sientes o interpretas ahora.

La voz narrativa de una carta es la del remitente. Puedes jugar con su tono: alegre, irónico, formal, melancólico, romántico, provocador. Una vez elegido, mantente en él hasta el final.

Mostrar en lugar de contar

Compara estas dos frases:

Mi abuela me cuidaba muy bien y pasaba mucho tiempo conmigo.

Mi abuela servía el almuerzo a las doce en punto. Comíamos siempre juntas en la terraza y, al terminar, caminábamos hasta el río o íbamos en bicicleta buscando los corredores de sombra.

En la primera, informas. En la segunda, el lector ve la hora e imagina la terraza, el río y la sombra. En lugar de adjetivos de sentimiento (feliz, triste, agradecida), prueba con acciones que dejen entender ese sentimiento sin nombrarlo. Deja que el destinatario vea y saque sus propias conclusiones.

Escenario, ritmo y sonoridad

El lugar es un personaje más. Dale al lector dos o tres detalles concretos (el barco, el cielo) y deja el resto a su imaginación. En una carta no caben descripciones innecesarias.

Un buen ritmo narrativo hace que la carta se lea sin tropiezos. Alterna emociones con lugares, frases con diálogos, y siembra preguntas o expectativas que mantengan despierto al lector.

Antes de pasar la carta a limpio, léela en voz alta. La sonoridad te mostrará dónde se alarga una frase, dónde el texto necesita respirar y dónde se lee con dificultad. Es el mismo ejercicio que hacemos en los talleres y en la edición de cualquier manuscrito.

Ficciona sin remordimientos

Puedes cambiar nombres, inventar el color de un vestido que no recuerdas o las palabras que alguien te dijo. La ficción ordena el recuerdo y te da libertad para contar lo que sucedió sin exponer a quienes aparecen en tu carta. Y puedes recurrir a generalidades cuando lo necesites: un amigo me dijo que…

¿Sabías que con cartas puedes escribir libros enteros?

La carta sostiene novelas completas. Paradero desconocido, de Kressmann Taylor, son unas pocas cartas entre dos amigos, uno en San Francisco y otro de vuelta en Alemania en 1932. No hay narrador: el tono cambia de una carta a la siguiente y es el lector quien reconstruye la amistad, el país que se descompone y la venganza (en francés, Inconnu à cette adresse). En Feliz final (Seix Barral), Isaac Rosa hace que una pareja se escriba la historia de su amor desde el final hacia el principio; los dos recuerdan los mismos días y no cuentan lo mismo. Y en Carta a D. (Lettre à D.), André Gorz escribe a su mujer después de cincuenta y ocho años juntos para comprender lo que han vivido y agradecérselo. Una voz, un destinatario y, en cada caso, una vida entera.

Un modelo breve: carta de Navidad a una tía

Fíjate en el lugar, la época y la marca temporal:

Querida tía:

Hoy he sacado las luces de Navidad y mis recuerdos han viajado hacia ti. He vuelto a tu casa en Aracataca, a los diciembres que pasamos juntas. La vida era simple, bella. Hablábamos sin parar, de todo y de nada, e íbamos en bicicleta llenas de energía.

Después de tantos años, aquellas vacaciones siguen siendo un ancla de bienestar y seguridad. Brillan como el árbol de mi balcón, que hoy decoro en tu honor y en honor de lo felices que fuimos, tú y yo.

Feliz Navidad, tía.

Escribe tu carta en compañía

Si quieres escribirla con acompañamiento, te espero el martes 15 de diciembre, de 10:30 a 13:30, en la librería L’Occasion Rêvée (Travessera de Gràcia, 126, Barcelona). ¡No necesitas experiencia previa! Será una mañana para escribir a mano, con fragmentos literarios, un ejercicio guiado y mi lectura sobre tu texto. Te llevarás papel de carta vintage, un sobre de lino con lacre y una guía para escribir cartas, y cerraremos con un brindis. El taller es en castellano y puedes escribir en castellano o en francés. Plazas limitadas, 42 €.

Dos plazas para la familia: 75 € (haz las dos reservas con los mismos datos).

Si quieres una tarjeta regalo para el taller del 15 de diciembre, reserva tu plaza y envíame un mensaje a info@edeescritura.com con los detalles que quieres que aparezcan en tu regalo. Recibirás tu tarjeta digitalmente en 24 horas.

Atelier en espagnol ; vous pouvez écrire en français. Mardi 15 décembre, 10 h 30 – 13 h 30, à la librairie L’Occasion Rêvée. 42 € ; deux places pour la famille : 75 €.

¿Leemos tu texto juntos? Si tienes entre manos la escritura de una carta o un proyecto más largo (una novela, un libro de relatos, la historia de tu familia), reserva tu sesión gratuita de valoración y hablamos de tu manuscrito.

Jesica Paola

Sobre la autora del artículo

Jesica Paola Rada, editora, lectora editorial y docente de escritores

Hola, soy Jesica Paola Rada, editora, lectora editorial y docente de escritores. Acompaño a autores de novela, relato y ensayo desde la primera idea hasta la versión lista para enviar a editoriales, agencias o premios literarios. He elaborado informes de lectura para editoriales, entre ellas Anagrama, en castellano y en francés, y he editado textos académicos para la Universidad Carlos III de Madrid y para The Lancet Regional Health – Americas.

Me formé en la Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonès, donde estudié Escritura Narrativa, Novela I, Novela II y Lectura Editorial, y en la Escuela de Escritores de Madrid, con el posgrado en Capacitación Docente en Escritura Creativa. Soy doctora en Química por la PUC-Rio, con más de diez años de investigación y escritura científica. Mi primera novela ha recibido cuatro becas de creación y residencias literarias.

Si quieres escribir tu carta con acompañamiento o tienes un proyecto más largo entre manos, hablemos.

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